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Cómo elegir el mejor ordenador para fotografía

26/10/2018
Ordenador para fotografía.

Dentro del equipo de todo fotógrafo, hay un elemento que suele pasarse por alto, y que sin embargo es de vital importancia para el retoque y la edición fotográfica: el ordenador.

En una era en la que se ha impuesto lo digital, es curioso como mucha gente se centra en elegir la mejor cámara y los mejores objetivos pero dejan de lado la elección de su PC. Y sin embargo, trabajar en un equipo que no sea lo suficientemente potente, o simplemente no esté diseñado para este tipo de tareas, puede hacer que los tiempos de edición se alarguen hasta la desesperación.

Por eso, en este artículo ofrecemos una guía con toda la información que debes tener en cuenta antes de comprar tu ordenador para fotografía, tanto si optas por uno prefabricado como si planeas compras los componentes por separado para tener el máximo control sobre tu nuevo equipo.

¡Empezamos!

Sobremesa o portátil

La primera decisión que debes tomar es si quieres editar tus imágenes en un ordenador de sobremesa o en un portátil.

Ello dependerá en gran medida de tu movilidad. Si eres uno de esos fotógrafos que están siempre viajando, y quieres editar tus fotos sin esperar a llegar a casa, entonces lo más recomendable es que compres un portátil. En cambio, si vas a trabajar mayormente desde casa o la oficina, lo tuyo es un PC de sobremesa.

Pero la decisión no es tan fácil. También entran en juego otros factores. Por ejemplo, el tamaño de la pantalla. Con un portátil estarás limitado a una de 15 pulgadas, 17 como mucho, aunque también se puede conectar a un monitor externo más grande. Eso sí, de esa forma perderás la ventaja de la movilidad.

Otro aspecto que debes considerar es la potencia que quieras que tenga tu nuevo equipo y la posibilidad de mejorarlo en un futuro. En este sentido, los sobremesa ganan por goleada: suelen tener mejores especificaciones (si sabes elegir bien) y, si dentro de unos años quieres añadirle más memoria o un procesador más rápido, por ejemplo, solo tendrás que cambiar dichos componentes, sin tener que reemplazar todo el ordenador.

También debes valorar si vas a usar el ordenador tú solo o todos los miembros de la familia, si tienes espacio suficiente para ubicar un sobremesa, si además de editar fotos le vas a dar otro uso… Como ves, es una elección muy personal, y ambas opciones tienen sus pros y sus contras.

Por eso, otra opción es hacerte con dos equipos, si dispones del presupuesto adecuado: uno para tus viajes, o por si algún día te apetece trabajar con Photoshop desde una cafetería o sentado cómodamente en tu sofá, y otro de sobremesa, más potente, para las tareas más exigentes.

iMac para fotógrafos.

PC o Mac

Esta es otra de las grandes dudas que asaltan a muchos fotógrafos a la hora de decidir la compra de un ordenador.

Al igual que ocurría al hablar sobre los portátiles y los equipos de sobremesa, cada cual tiene sus ventajas y desventajas.

Los iMac son más fiables y seguros que los PC que funcionan con Windows (aunque tampoco están totalmente exento de errores y amenazas). Además, son bastante potentes, y aunque optes por el de gama más baja, podrás trabajar a la perfección con Photoshop, Lightroom y otros software de edición de imágenes.

Sin embargo, ofrece muchas menos posibilidades que un PC corriente, tanto desde el punto de vista del hardware como del software. Con un ordenador normal, puedes ampliar y mejorar sus componentes muy fácilmente, y también dispones de una enorme variedad de programas que puedes descargar e instalar. Los iMac, en cambio, están más limitados. Apenas ofrecen opciones de mejora una vez que los compras, y el número de programas disponibles para el sistema operativo OSX es mucho menor que para Windows.

Un iMac también es bastante más caro que un PC de especificaciones similares. En este sentido, Apple cuenta con un aura de exclusividad que unos aman y otros detestan. Solo tú puedes decidir de qué lado estás.

Y por último, y quizá lo más importante, debes valorar lo cómodo que te encuentres manejando uno y otro equipo. Si nunca has usado un Mac, te llevará algún tiempo acostumbrarte, aunque nadie te garantiza que en algún momento dejes de echar de menos tu PC de toda la vida.

En cambio, si ya eres usuario de Mac, o si lo has probado alguna vez y te ha gustado la experiencia, el cambio de sistema no debe preocuparte.

¿Qué debe tener un buen ordenador para edición fotográfica?

Ahora que ya hemos visto los diferentes tipos de ordenador que podemos comprar para desarrollar nuestro trabajo como fotógrafos, vamos a ver qué requisitos de hardware debe cumplir.

Procesador

Procesador de ordenador. El procesador o CPU es la parte mas importante, y en ella debemos invertir la mayor cantidad del presupuesto disponible. Este componente es el encargado de ejecutar la mayoría de órdenes y acciones que llevemos a cabo en nuestro software de procesado, por lo que contar con un modelo de buena calidad es fundamental para aplicar filtros, jugar con efectos de luz, etcétera, especialmente en imágenes de gran tamaño.

Pero ¿cómo sabemos qué procesador es adecuado para este tipo de tareas? Principalmente debemos tener en cuenta dos factores: el número de núcleos y su velocidad de frecuencia.

En cuanto al primer factor, por lo general no notaremos mucha mejoría por encima de los 8 núcleos, pero tampoco queremos quedarnos por debajo de 4.

En cambio, la frecuencia, cuanto mayor sea, mejor. De hecho, es preferible tener 4 núcleos a una buena frecuencia, como 3,8 GHz, que 12 núcleos a 3,2 GHz, por ejemplo.

Si hablamos de modelos específicos, tenemos dos opciones: los Intel Core o los AMD Ryzen. Los programas más populares del sector, como Adobe Photoshop y Lightroom llevan años optimizándose para los procesadores Intel, por lo que normalmente preferiríamos esta opción. Sin embargo, en las últimas semanas sus precio se han disparado hasta niveles desorbitados (desconocemos la razón), por lo que los encontramos recomendables. Hasta que la situación vuelva a la normalidad, es mejor optar por los Ryzen (que siguen siendo muy buenos procesadores, ¡que quede claro!)

Por supuesto, también queremos que sea de la generación más reciente. Para saber de qué generación se trata, solo hay que mirar el primer dígito de la serie de cuatro números que indica cada modelo. Por ejemplo, el Intel Core i5-8400 pertenece a la octava generación, la más reciente que hay a día de hoy, mientras que el Ryzen 5 2600 es de segunda generación, también la más nueva en este caso.

Memoria RAM

Memoria RAM.La memoria RAM es el segundo componente más importante para un equipo de estas características. Esta memoria es la que se encarga de almacenar la información a corto plazo, mientras el programa de edición está abierto y estás trabajando con él.

Hay que tener en cuenta que la RAM no solo trabaja para dicho software; también dedica parte de su capacidad para otras tareas que Windows mantiene activas en segundo plano.

Por lo tanto, en este caso también se aplica la máxima de “cuanto más, mejor”. El mínimo exigible son 16 GB, pero si eres un fotógrafo profesional, o simplemente quieres que tu trabajo vaya lo más fluido posible, es mejor que dispongas de 32 GB o más. De lo contrario, el sistema empezará a ralentizarse y tendrá que recurrir a la memoria del disco duro, que es mucho más lenta.

Un aspecto a valorar antes de decidir la cantidad de RAM que necesitas es el tipo de archivos e imágenes que sueles editar. Para JPG o ediciones en RAW básicas, 16 GB son suficientes. Pero si eres de los que trabaja con muchas capas y combina varias imágenes para crear un archivo HDR, por ejemplo, definitivamente necesitarás más.

Además de la capacidad, también deberás elegir la velocidad de la memoria, que se mide en megahercios (MHz). Sin embargo, este dato es secundario, y la diferencia entre una memoria de velocidad estándar, como 2400 MHz, y una rápida, como 3600 MHz, apenas es perceptible. No obstante, hay una excepción: los procesadores Ryzen aprovechan mejor las velocidades mas altas, por lo que si optamos por esa opción, lo ideal es tener una RAM de 3000 MHz o 3200 MHz.

Almacenamiento (discos HDD y SSD)

Disco SSD.Para obtener un rendimiento óptimo, lo ideal es dividir el almacenamiento de nuestro equipo al menos en dos discos duros: uno de tipo HDD y otro SSD.

Los primeros son los tradicionales, los de toda la vida. Cuentan en su interior con unos discos magnéticos móviles que giran hasta llegar a la ubicación en la que se encuentra el archivo al que queremos acceder. Esto se traduce en unos tiempos de carga más altos y también en un funcionamiento más ruidoso.

Los SSD, por su parte, están diseñados con una tecnología mucho más novedosa, y se están imponiendo poco a poco. A diferencia de los HDD, no cuentan con piezas móviles, por lo que apenas hacen ruido, y lo más importante, tienen unos tiempos de lectura y escritura mucho más rápidos.

La desventaja de los SSD es que aún son muy caros en comparación con la capacidad que ofrecen, todo lo contrario que los HDD.

La solución, entonces, pasa por hacerse con uno o dos HDD de gran capacidad, en el que guardaremos nuestras fotos una vez que estén editadas, además de los demás archivos de nuestro sistema (documentos, vídeos, música…) y un SSD de menor capacidad en el que instalaremos el sistema operativo (Windows) y nuestros programas de edición fotográfica.

Esta configuración nos permitirá disfrutar de unos tiempos de carga muy bajos y un trabajo muy rápido y fluido, y nos ofrecerá la mejor relación calidad-precio.

Para el disco HHD, adquiriremos uno de mayor o menor capacidad según la cantidad de imágenes que solamos almacenar y su tamaño. Vamos, que si eres de los que dispara cientos de fotos en RAW en una sola sesión y te gusta tenerlos todos guardados, lo mejor es que te hagas con uno de al menos 2TB.

En cuanto al SSD, una buena cifra para poder trabajar sin estrecheces es 500 GB, aunque si tu presupuesto es limitado con uno de 250 GB puede ser suficiente.

También es recomendable que el SSD sea de tipo NVMe M.2, que son más rápidos que los SATA.

Tarjeta gráfica

Tarjeta gráficaLa tarjeta gráfica es el siguiente componente más importante en nuestra lista. Hasta hace no mucho, los fotógrafos apenas necesitaban prestar atención a este elemento, ya que la carga de trabajo durante la edición recaía casi en exclusiva sobre el procesador. Por lo tanto, a menudo era suficiente con el chip gráfico integrado de este.

Pero esta situación ha ido cambiando poco a poco, y muchos softwares ya se apoyan en la tarjeta gráfica para poder desarrollar sus funciones con mayor soltura. Photoshop lo lleva haciendo algunos años, pero en el caso de Lightroom, no ha sido hasta la versión Classic CC cuando ha comenzado a aprovechar la aceleración gráfica mediante este hardware. En concreto, lo hace para algunas acciones y filtros del módulo Revelar.

En este nuevo escenario se hace casi imprescindible contar con una gráfica dedicada, es decir, independiente del procesador. Una de las grandes ventajas de este tipo de tarjetas es que cuentan con su propia memoria, llamada VRAM. Lo mínimo exigible son 2 GB de VRAM, aunque si vas a trabajar con fotos a gran resolución, o también vas a editar vídeos, es mejor aumentar esta cantidad hasta los 4 GB o 6 GB. Más allá de esa cantidad no va a existir una mejora real.

A la hora de elegir tarjeta gráfica, existen dos vías: Nvidia Geforce o AMD Radeon. Al igual que ocurre en el caso de Intel en cuanto a procesadores, los principales programas de edición están mejor optimizados para uno de los dos sistemas, concretamente para Nvidia.

Estas tarjetas gráficas también consumen menos energía que sus equivalentes de AMD, y en consecuencia también se calientan menos y son más silenciosas.

En cuanto a modelos concretos, de menor a mayor potencia tenemos la GT 1030, la GTX 1050, la GTX 1050 Ti y la GTX 1060 (disponible en versiones de 3 GB o de 6 GB). A partir de la GTX 1070 puede ser algo excesivo, pero si tienes un monitor de gran resolución (1440p o 4K) te puedes aprovechar de esa potencia extra.

Monitor

Monitor para fotografía.Por último, pero no menos importante, tenemos el monitor. De nada sirve captar imágenes de gran nitidez y riqueza de colores si luego no podemos apreciarlas en nuestra pantalla.

Las especificaciones principales en las que nos fijaremos para elegir nuestro monitor serán cuatro: resolución, tamaño de pantalla y tecnología de panel.

La resolución debe ser de al menos Full HD (1920 x 1080), aunque si te lo puedes permitir, un monitor UHD (Ultra Alta Definición) o 4K marcará una gran diferencia en la nitidez y detalle de tus fotos. La resolución de este tipo de monitores puede variar, pero por lo general van de los 2560 x 1440 a los 3840 x 2160.

En cuanto al tamaño, para retoque fotográfico recomendamos como mínimo 27 pulgadas. Puedes ir por una pantalla más grande, pero ten en cuenta que el tamaño y la resolución deben guardar un cierto equilibrio. Por ejemplo, si tienes un monitor de 32 pulgadas pero solo es Full HD, la calidad de imagen se verá resentida. En cambio, una resolución de 4K no mostrará sus bondades en una pantalla demasiado pequeña. En conclusión: a mayor resolución, más grande debe ser el monitor, y viceversa.

La tecnología del panel es otro aspecto fundamental. Para el uso que nos interesa, lo mejor es decantarnos por una pantalla IPS o de tecnología similar, como PLS (el sistema IPS exclusivo de Samsung).

Este tipo de paneles pertenece a la familia de los LED, en la que también encontramos los paneles TN y VA. Su gran ventaja frente a estos es que ofrece una reproducción de color más precisa, ya que cubren una mayor parte de la gama de color sRGB (en algunos casos la cubren casi de forma total) y algunos modelos también soportan espacios de color más amplios, como Adobe RGB.

Además, cuenta con ángulos de visión más amplio, por lo que la imagen no cambia aunque la mires desde un lateral, o desde un punto de vista más bajo o más alto.

Mejores ordenadores para fotógrafos

En este apartado vamos a ver algunas configuraciones que pueden servirte de guía para comprar el mejor equipo posible, si finalmente te has decantado por un PC de sobremesa.

Puedes encontrar tres opciones, cada una con un presupuesto y potencia diferente.

PC para edición de fotografía profesional (1.800 euros)

Ordenador para fotografía profesional.Si eres fotógrafo profesional (o te planteas serlo en un futuro próximo), este equipo te brindará la potencia necesaria para disfrutar de un flujo de trabajo rápido y sin trabas.

Cuenta con un procesador AMD Ryzen 2700x, una auténtica bestia de 8 núcleos y 4.35 GHz ideal para productividad y multitareas.

Le acompañan dos módulos de RAM de 16 GB y 3200 MHz de velocidad, un SSD de 512 GB y una tarjeta gráfica GTX 1070.

Además de para editar fotos, con este equipo podrás hacer cualquier otra cosa sin problemas: jugar a los últimos títulos del mercado, edición de vídeos, diseño gráfico, modelado en 3D…

PC para edición de fotografía entusiasta (1.000 euros)

Este ordenador está dirigido a fotógrafos semiprofesionales, o simplemente a aficionados que se toman la fotografía de forma muy seria.

El procesador sigue siendo un Ryzen, aunque de una gama inferior al de la configuración anterior. También cuenta con 8 núcleos, y su frecuencia es de 3,4 GHz y 3,9 GHz en modo turbo.

Con 16 GB de memoria RAM tendremos suficiente a este nivel, y la tarjeta gráfica GTX 1060 nos ayudará a acelerar algunos procesos en Photosop, Camera Raw y Lightroom.

También va equipado con un SSD de 250 GB en el que instalar estos programas, y de esta forma poder abrirlos y trabajar con ellos de forma mucho más rápida.

PC para edición de fotografía amateur (800 euros)

Ordenador para fotógrafos amateur.Si no planeas dar a tu equipo un uso muy intensivo, este ordenador es el ideal para ti. Mantiene el mismo procesador de la configuración anterior, uno de los mejores del mercado en cuanto a calidad-precio, por lo que contarás con potencia más que suficiente para trabajos de edición a un nivel de aficionado.

La tarjeta gráfica, una GTX 1050 Ti, dispone de 4GB de memoria, lo que te otorgará un pequeño extra de velocidad a la hora de aplicar filtros y realizar ciertos retoques.

También mantiene el disco SSD, aunque hemos elegido un modelo un poco más modesto, y el disco duro de 1TB está pensado para usuarios que no suelan almacenar grandes cantidades de fotos, especialmente en formatos pesados como el RAW.

Soy periodista y traductor especializado en nuevas tecnologías. Mi principal objetivo es ofrecer una información clara y sencilla sobre el mundo del hardware y el gaming.

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