Mejores SSD del Momento: Guía de Compra

Mejores discos SSD

Así que buscas el mejor SSD para tu PC o portátil. Pues en ese caso, ¡enhorabuena! Porque un disco de estado sólido es la mejor opción para aumentar el rendimiento de tu equipo sin gastar una fortuna.

En este artículo vamos a mostraros nuestros modelos favoritos de este 2019, y a explicar qué aspectos básicos debéis tener en cuenta para hacer la mejor elección posible.


Mejores SSD SATA

Los SSD con interfaz SATA siguen siendo los más populares, ya que la gran mayoría de los ordenadores existentes cuentan con placas base que no son compatibles con la interfaz Nvme.

Además, son más baratos, por lo que, a pesar de no ser tan rápidos, siguen siendo la mejor opción para mejorar equipos con algunos años de antigüedad.

SSD Crucial MX500

Crucial MX500: Mejor SSD barato

Capacidades: 250 GB/500 GB/1 TB/2 TB | Interfaz: SATA | Lectura / Escritura secuencial: 560/510 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 100/180/360/700 TBW

Crucial es uno de los mejores fabricantes de discos SSD del mundo. Y con este MX500 no solo ha conseguido crear uno de los mejores SSD baratos del mercado, sino también un modelo de gran rendimiento, que compite de tú a tú con otros modelos SATA más caros.

Esta unidad cuenta con una velocidad secuencial de lectura de 560 MB/s y una velocidad de escritura de 510 MB/s. Por su parte, las velocidades aleatorias son de 95K y 90K IOPS, respectivamente. Y lo mejor es que estas cifras se acercan mucho a las alcanzadas en el uso real del día a día, por lo que no se trata de simples números alcanzados en benchmarks sintéticos.

Está fabricado con la nueva tecnología Micron 3D TLC NAND de 64 capas, que asegura una eficiencia energética bastante más elevada que la media de la industria además de un mejor rendimiento a un menor precio.

Cuenta con cinco años de garantía y una durabilidad de 100 TBW en el caso de la versión de los 250 GB, cifra que va aumentando a la par que la capacidad, hasta llegar a los 700 TBW del modelo de 2 TB.

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Samsung 860 EVO: Mejor SSD calidad-precio

Capacidades: 256 GB/512 GB/1 TB/2 TB/4 TB | Interfaz: SATA, mSATA, M.2 | Lectura / Escritura secuencial: 550/520 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 100/180/360/700 TBW

Este Samsung 860 EVO toma el relevo del best seller Samsung 850 EVO y logra lo que parecía imposible: mejorar sus prestaciones al tiempo que seguir manteniendo un precio asequible.

Se trata de un disco que lo tiene prácticamente todo: velocidad, un precio asequible, buena garantía y durabilidad…

Ofrece un increíble rendimiento con un muy bajo consumo, lo que lo hace ideal para portátiles. Alcanza velocidades secuenciales de lectura y escritura de 550 MB/S y 520 MB/s, respectivamente, mientras que en el caso de las velocidades aleatorias, la cifra es de 98K/90K IOPS.

En este apartado no ha mejorado mucho respecto a su antecesor, pero es sin duda en la vida útil donde más diferencia encontramos: Hasta 2.400 TBW (en la versión de 4 TB) frente a los 300 TBW como máximo del 850 EVO.

Esta serie cuenta con cinco años de garantía en todas sus capacidades y viene equipada con una arquitectura de memoria 3D V-NAND de cuarta generación y 64 capas.

Si buscas el SSD con mejor relación calidad-precio del mercado, solo tienes dos nombres hacia los que mirar: este 860 EVO y el Crucial MX500. El modelo de Samsung se muestra ligeramente más rápido y tiene algo más de durabilidad, pero realmente la elección entre uno y otro depende de cuál esté más barato en cada momento.

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Samsung 860 Pro: Mejor SSD SATA

Capacidades: 256 GB/512 GB/1 TB/2 TB/4 TB | Interfaz: SATA | Lectura / Escritura secuencial: 560/530 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 300, 600, 1.200, 2.400, 4.800 TBW

Los SSD SATA alcanzan su máximo esplendor con este Samsung 860 Pro. Con una durabilidad extrema (con la versión de 1 TB, por ejemplo, podrías escribir más de 650 GB al día durante 5 años) y una velocidad de lectura que prácticamente alcanza el máximo que puede ofrecer esta interfaz, esta serie es la mejor que puedes encontrar en el mercado si no tienes una placa base compatible con unidades Nvme.

Este disco se presenta con un chip de memoria V-NAND MLC de 64 capas y un controlador mejorado con respecto a la versión anterior, el MJX.

Lógicamente, es más caro que su hermano pequeño, el Samsung 860 EVO, pero si vas a usar tu equipo para tareas pesadas y que conlleve una gran escritura de datos, es muy probable que la diferencia de precio te parezca insignificante.

En cambio, para usuarios medios que solo quieren acelerar su sistema operativo y reducir los tiempos de carga de sus juegos, la versión EVO será más que suficiente, ya que la diferencia de velocidad de lectura entre ambos no llega a ser demasiado notable en el mundo real.

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SSD WD Blue

WD Blue 3D NAND: Otro gran SSD en formato SATA y M.2

Capacidades: 250GB/500 GB/1 TB/2 TB | Interfaz: SATA, M.2 | Lectura / Escritura secuencial: 560/530 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 500 TBW

Tras adquirir SanDisk, Western Digital ha entrado con fuerza en el mercado de los discos SSD. Y este WD Blue 3D NAND es uno de sus productos estrella, liderando la nueva (y posiblemente última) hornada de discos SATA antes de que el formato Nmve se imponga por completo.

Esta línea ofrece un buen precio por giga, y un rendimiento más que destacable. No en vano, iguala al Samsung 860 Pro en cuanto a velocidades secuenciales, si bien es cierto que en las aleatorias se muestra por detrás tanto de este como de otros de sus competidores:  95K / 82K en la versión de 250 GB, y  95K / 84K en las versiones de mayor capacidad.

Este SSD usa un chip de memoria flash NAND 3D de tipo TLC, y mantiene la velocidad relativamente estable en largos periodos de escritura, algo que no todos pueden decir, y mucho menos en estos precios.

Su tasa de 500 TBW de durabilidad es bastante decente, teniendo en cuenta que es la misma para todas las capacidades, y su garantía de 5 años está en la línea de los mejores modelos.

Por último, cabe resaltar que se trata del mismo disco que el Sandisk Ultra 3D, aunque por cuestiones de marketing se venden bajo distintas marcas y denominaciones. Por lo tanto, nuestra recomendación también se extiende al modelo de Sandisk: simplemente, compra el que encuentres más barato.

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Mejores SSD PCIe M.2

Si los discos SSD ya supusieron toda una revolución en el sector del almacenamiento, los SSD PCIe M.2  pueden considerarse como la segunda etapa de este gran progreso.

Este tipo de unidades son más pequeñas, tienen una forma similar a los módulos de memoria RAM y se conectan directamente a la placa base. Y lo mejor de todo, llegan a ofrecer tasas de lectura y escritura hasta seis veces más rápidas que los SSD SATA convencionales.

Sin embargo, todavía existen dos impedimentos que hacen que no sean aptos para todos los equipos. El primero es que requieren una placa base compatible con estas nuevas unidades de almacenamiento (algo que sólo encontrarás en las más recientes). Y el segundo es el precio, ya que aún son algo más caros que los SSD SATA.

No obstante, creemos que la diferencia de rendimiento bien merece la pena, por lo que si estás montando un nuevo PC, tienes pocas excusas para no optar por ese nuevo sistema.

Samsung 970 EVO Plus

Samsung 970 EVO Plus: Mejor SSD PCIe

Capacidades: 250GB/500 GB/1 TB/2 TB | Interfaz: PCIe Gen 3 x4 M.2 | Lectura / Escritura secuencial: 3.500/3.200 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 150, 300, 600, 1.200 TBW

El Samsung 970 EVO Plus es el uno de los mejores SSD NVMe que puedes comprar a día de hoy. Alcanza una de las mayores velocidades de escritura nunca vistas en un dispositivo de almacenamiento, y en algunos test incluso supera al 970 Pro, el modelo premium de la compañía.

Este disco es el primero de Samsung en introducir la nueva tecnología V-NAND de 96 capas, que permite una mayor densidad de memoria, y con ello una notable mejora en la velocidad, pero manteniendo el consumo bajo raya.

Las velocidades que alcanza son ridículamente altas: 3.500 MB/s y hasta 3.200 MB/s de lectura y escritura secuencial, y 480.000 IOPS y 550.000 IOPS de lectura y escritura aleatoria en la versión de 500 GB, mientras que para los modelos de más capacidad esas cifras son aún más impresionantes. En cuanto a durabilidad, va desde los 150 TBW hasta los 1.200 TBW.

Si bien en el mercado de los SSD SATA la marca coreana se ha topado con rivales capaces de hacerle sombra, con este nuevo disco se ha confirmado como el líder indiscutible de los dispositivos NVMe, no solo al crear uno de los mejores SSD del mercado, sino también el que mejor relación calidad-precio ofrece.

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Samsung 970 Pro

Samsung 970 Pro: SSD más rápido

Capacidades: 512 GB/1 TB | Interfaz: PCIe Gen 3 x4 M.2 | Lectura / Escritura secuencial: 3.500/2.700 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 600, 1.200 TBW

Este disco es la respuesta para quienes busquen el SSD absolutamente más rápido del mercado (si no contamos con el Intel Optane SSD 905P, que está fuera del alcance de la mayoría de los mortales) y una durabilidad excepcional a prueba de toneladas de datos escritos.

El Samsung 970 Pro cuenta con memoria flash V-NAND 3D de 64 capas y un controlador mejorado de cinco núcleos, que hace que el disco sea más eficiente, ya que puede sobrellevar más carga de trabajo a una menor frecuencia.

Con respecto a la versión anterior, el Samsung 960 Pro, la velocidad secuencial de escritura ha aumentado desde los 2.100 hasta los 2.700 MB/s (en la versión de 1 TB), una mejora más que sustancial. Por su parte, la velocidad de lectura se queda en 3.500 MB/s.

Otro de sus puntos fuertes es su durabilidad, cifrada en 600 BTW para la versión de 512 GB y 1.200 TBW para la de 1 TB, las dos únicas capacidades disponibles en esta línea.

Pese a que el rendimiento de este SSD es impresionante, las diferencias con respecto a sus rivales se van acortando, y lo cierto es que hay opciones que no se quedan muy lejos pero son más asequibles. El caso más claro está dentro de su propia casa: el Samsung 970 EVO Plus es más barato y ofrece prácticamente la misma velocidad.

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SSD Adata XPG SX8200

Adata XPG SX8200: Mejor disco SSD gaming

Capacidades: 240 GB/480 GB/960 GB | Interfaz: PCIe Gen 3 x4 M.2 | Lectura / Escritura secuencial: 3.060/1.765 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 160, 320, 640 TBW

El Adata XPG SX8200 no es el SSD más rápido del mercado, ni el que más durabilidad ofrece… Pero sin duda, es uno de los mejores si tenemos en cuenta su precio, y supera a otros supuestamente de más alta gama.

Nos encontramos con una velocidad de lectura secuencial de 3.060 MB/s, que nos parece bastante decente a este precio, y una velocidad de escritura de 1.765 MB/s, que puede antojarse algo corta. Sin embargo, muestra un rendimiento muy bueno en tareas del día a día y en la carga de juegos, por lo que es una de las mejores opciones para gamers que no quieran gastarse una fortuna en mejorar la velocidad de su equipo.

En el interior del disco encontramos un controlador Silicon Motion SM2262 y una memoria flash 3D NAND TLC de segunda generación, que junto con un buffer SLC dinámico de gran capacidad, consiguen el pequeño milagro de aunar rendimiento, eficiencia y bajo coste.

A todo ello hay que añadirle otros extras que lo hacen aún más atractivo, como un disipador incorporado y una suite de dos softwares que podemos descargar desde la web de Adata: SSD Toolbox, con distintas opciones de gestión y monitorización del SSD, y una versión limitada de Acronis, para realizar copias de seguridad, clonar discos, etcétera.

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Crucial P1

Crucial P1: Mejor SSD PCIe barato

Capacidades: 500 GB/1 TB | Interfaz: PCIe Gen 3 x4 M.2 | Lectura / Escritura secuencial: 2.000/1.700 MB/s  | Garantía: 5 años  | Durabilidad: 100/200 TBW

Crucial ha sido uno de los primeros fabricantes en introducir la memoria NAND de 4 bits por celda (QLC). Y lo ha hecho su disco Crucial P1, un modelo que comparte muchas características con el Intel 660p, pero que cuenta con un precio mucho más competitivo.

Esta nueva memoria tiene como principal ventaja la reducción de costes, pero a cambio cuenta con menos durabilidad: 100 TBW para la versión de 500 GB y 200 TBW para la de 1 TB. Eso sí, se mantienen los 5 años de garantía que ya empiezan a ser un estándar en la industria.

Sin embargo, su rendimiento es mejor de lo que podría esperarse en un producto tan barato, al menos mientras la unidad tiene suficiente espacio libre. Esto se debe al sistema de caché usado por Crucial, que ha sido bautizado como Hybrid-Dynamic Write Acceleration. Cuando hay mucha memoria libre, esta tecnología funciona de maravilla, pero cuando empieza a escasear, el rendimiento cae de forma importante.

Otro punto débil de este modelo es que se calienta demasiado cuando trabaja de forma continuada bajo mucha carga. Pero siendo realistas, en el uso diario pocas veces vamos a llegar a esa situación.

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¿Qué es un disco SSD y para qué sirve?

Los discos SSD (del inglés Solid State Drive, o disco de estado sólido) son unos dispositivos que tienen como función almacenar datos en nuestro ordenador (o smartphone o tablet), al igual que un disco duro tradicional (HDD).

En los últimos tiempos, este tipo de discos ha ido ganando un gran protagonismo, gracias a su gran velocidad de escritura y lectura, y a la bajada de precios que ha experimentado desde sus primeros años de existencia.

Tanto es así, que hoy en día son un componente casi imprescindible en cualquier equipo.

Actualmente los SSD se suelen utilizar para instalar en ellos el sistema operativo, y algunos programas y juegos. El resto de archivos, como documentos, fotos, vídeos y música, todavía es muy común almacenarlos en un disco duro mecánico tradicional, aprovechando su mayor capacidad.

Por lo tanto, la práctica más extendida es contar con dos discos duros en los ordenadores: un HDD de gran capacidad (normalmente de 1 TB) y un SSD más pequeño.

Diferencias entre un SSD y un HDD

Antes de seguir profundizando en las características de los SSD y de mostrar los mejores modelos del mercado, vamos a explicar las diferencias entre estos discos y los HDD.

Un HDD está compuesto por varias piezas que deben moverse constantemente con el fin de leer y escribir los datos:

  • Varias placas metálicas magnéticas, en las que se almacena la información
  • Un motor rotatorio que hace girar las placas
  • Un brazo actuador con cabezales de lectura y escritura, que se desplaza a través de las placas

Cada vez que queremos acceder a algún archivo o ejecutar un programa, el disco debe alinear las placas de forma adecuada y mover el brazo hasta llegar al punto exacto en el que se encuentran los datos a los que el PC intenta acceder. Y muchas veces (sobre todo si el disco está muy fragmentado), para realizar una única operación el disco debe leer datos que están localizados en distintos puntos, por lo que los tiempos de espera se alargan bastante.

Como ves, se trata de un mecanismo bastante complejo y que puede sufrir daños fácilmente en caso de recibir un golpe, si lo movemos mucho o simplemente por el uso.

En cambio, en un disco SSD la información se almacena en semiconductores de memoria flash y no en placas metálicas magnéticas.

Al desaparecer todas esas piezas móviles, su velocidad de funcionamiento es mucho mayor, ya que el equipo puede acceder al punto en el que se encuentre un dato en concreto sin importar cuál sea su localización. Además, esto también hace que no produzcan ruido y no sean tan frágiles como los HDD.

Cómo funciona un disco SSD

En este apartado vamos a profundizar un poco más en el funcionamiento de los SSD.

La principal característica de estos discos es que usan una memoria flash, y más concretamente de tipo NAND, en lugar de los discos magnéticos propios de los HDD.

Se trata de una memoria similar a la que encontramos en las unidades flash (pen drives o tarjetas SD, por ejemplo) y en la memoria RAM. Pero a diferencia de esta última, la memoria de los SSD no tiene que ser refrescada constantemente ni recibir energía de forma continua para mantener la información. Es decir, es una memoria no volátil no volátil, y podemos apagar nuestro PC sin miedo a perder lo que tengamos almacenado en ellos.

La memoria de los SSD está organizada en cuadrículas o matrices de celdas eléctricas agrupadas e interconectadas entre sí. Estas celdas suponen la unidad de información más básica de un SSD, y pueden tener dos valores, 1 y 0, según si están cargadas o no. Esta información la reciben a través de los llamados transistores de puerta flotante.

Estas cuadrículas están divididas en sectores que reciben el nombre de «páginas», mientras que las páginas se agrupan para formar «bloques».

Por su parte, un controlador se encarga de gestionar toda la comunicación que se produce entre estos bloques de información, de interpretar los valores de las celdas y de intermediar con el resto del sistema.

Cuánto tiempo dura un SSD

La duración media de los discos SSD no se conocen con exactitud, ya que al ser dispositivos relativamente nuevos, no se han llevado a cabo estudios en profundidad sobre esta cuestión.

Lo que sí sabemos es que, debido a la mayor presencia de componentes eléctricos, están más expuestos a problemas eléctricos. Además, cada bloque de memoria tiene un número de ciclos de escritura limitado, que no superan los varios miles.

Esto puede sonar alarmante, pero puedes estar tranquilos, ya que, por la forma en la que funcionan los SSD, lleva bastante tiempo completar un ciclo, si hablamos del uso normal que puede darle cualquier usuario medio. En este caso, es muy probable que tu disco SSD te dure muchos años.

Para procesos y aplicaciones que requieran la escritura de grandes cantidades de datos (teras de información al día), sin embargo, la duración sí podría verse reducida a solo unos meses.

Además de la frecuencia de lectura y escritura, también influyen otros factores, como la tecnología NAND utilizada o las condiciones ambientales (principalmente la temperatura).

Ventajas y desventajas de los discos duros SSD

Como ya has podido comprobar, los SSD tienen varias ventajas frente a los HDD tradicionales. Estas son las más importantes:

  • Son más rápidos: Al no contar con partes móviles, el acceso a la información se produce de forma mucho más rápida. Esto lo notaremos sobre todo al encender el PC, ya que Windows estará listo para su uso en solo unos segundos, pero también a la hora de abrir programas o juegos y ejecutar distintas tareas.
  • Tienen un menor tamaño y peso: Los SSD ocupan menos espacio y son más ligeros, por lo que resulta más fácil acomodarlos dentro de nuestra torre, especialmente si estamos montando un mini-PC.
  • Consumen menos: Su consumo energético también es notablemente menos elevado, ya que no tienen que realizar movimientos físicos para funcionar y permanecen más tiempo en IDLE (inactivo). Esto también se traduce en un menor calentamiento.
  • Son más fiables: Aunque no están exentos de fallos, los SSD son más fiables que los HDD, ya que no tienen partes móviles que puedan romperse o desgastarse.
  • Son más silenciosos: Por el modo en que funcionan, estos discos son totalmente inaudibles.

Pero, como casi siempre, con las ventajas vienen aparejadas algunos inconvenientes. En el caso de los SSD, podemos señalar estos:

  • Son más caros: El precio por giga es considerablemente más elevado que el de los HDD, pese a que las distancias se han reducido considerablemente en los últimos años.
  • Tienen una vida útil menor: Debido a la tecnología que utilizan, tienen un número de escrituras más limitado. Aún así, con un uso normal pueden durar bastantes años, y los fabricantes cada vez consiguen alargar más la duración de sus dispositivos.
  • Es más difícil recuperar la información: En caso de sufrir alguna avería, en los discos duros mecánicos tenemos bastantes probabilidades de poder recuperar la información, bien por nosotros mismos o bien con la ayuda de una empresa especializada. En los SSD no tenemos tantas garantías, aunque sigue siendo posible recuperar parte o toda la información.

En conclusión, podemos decir que la mejor opción para la mayoría de usuarios es disfrutar de lo mejor de ambos tipos de discos duros: instalar un HDD y un SSD y darle un uso específico a cada uno.

Por lo general, lo más recomendable es instalar el sistema operativo y los programas en el SSD, ya que ganaremos en velocidad a la hora del encendido y la ejecución de las aplicaciones, mientras que los datos (películas, música, fotos, etc.) se pueden almacenar en un disco duro tradicional, puesto que en este caso la velocidad no es un factor tan importante, y nos podremos permitir escribir más datos en él.

Cómo elegir un disco SSD

A continuación, ofrecemos las claves para comprar el SSD que mejor se adapte a tus necesidades.

Sabemos que a veces es fácil perderse entre tantas especificaciones, por lo que en este apartado encontrarás los aspectos más importantes en los que debes fijarte, y que significa cada característica.

Capacidad

La capacidad será el primer dato que debemos decidir a la hora de comprar nuestro disco duro SSD.

Por lo general, recomendamos que la unidad tenga al menos 240-250 GB. Es cierto que 120 GB puede parecer suficiente para instalar Windows y un par de programas, pero te puedo asegurar que un disco de ese tamaño se llenará antes de que te des cuenta, entre archivos temporales, actualizaciones del sistema operativo, etc.

Pero si lo que buscas es el mejor equilibrio de precio por giga, los de 500 GB son imbatibles. Con esta capacidad, podrás instalar todos tus programas y juegos sin miedo a quedarte sin espacio a corto plazo.

Los modelos de a partir de 1 TB tienen un precio por giga más elevado, y no son muy recomendables para el usuario medio. Pero si vas a instalar muchos programas o juegos de gran tamaño, o quieres tener todos tus datos y archivos también en un SSD, y deshacerte así por completo de tu HDD, pueden ser buena opción si encuentras alguna oferta interesante.

Es importante que, en caso de duda, optes siempre por una capacidad mayor, ya que por la forma en la que funcionan los SSD, rinden mejor cuando tienen un 10 % o un 20 % de espacio libre. Para conseguirlo, además de elegir el tamaño adecuado, también deberías ir borrando juegos o programas que no utilices, y evitar que la velocidad de tu unidad decaiga.

Factor de forma e interfaz

Estos son dos conceptos que a menudo se confunden, por lo que trataremos de clarificar un poco las cosas.

El factor de forma es lo que determina el tamaño, forma y tipo de conexión de un disco SSD. Los dos principales son:

  • SATA: Es el factor de forma más común, y el único compatible en ordenadores con algunos años de antigüedad. Estos discos se conectan a la placa base mediante un cable SATA, y también se les conoce como de 2.5 pulgadas, ya que ese es el tamaño de su ancho. En cuanto a su grosor, pueden ser de 9 mm o de 7,5 mm.
  • M.2: Este tipo de SSD es más reciente. Se trata de un formato más pequeño, similar a un módulo de memoria RAM, por lo que es muy habitual encontrarlo en los portátiles ultrafinos. A diferencia de los discos SATA, estos se conectan directamente a la placa base, por lo que esta debe tener un puerto M.2 para ello.

Existen otros factores de forma, pero son menos comunes. Es el caso del mSATA, más pequeño que el SATA normal y que puede encontrarse en algunos portátiles, aunque está siendo reemplazado por el M.2.

Por otro lado, la interfaz se refiere al sistema de comunicación que se utiliza para transferir información entre la unidad SSD y el equipo, y de ella depende en gran medida la velocidad que pueda alcanzar el disco.

Los discos SATA usan la interfaz del mismo nombre, que actualmente utiliza el protocolo SATA III (6 GB/s).

Por su parte, los discos M.2 pueden usar tanto la interfaz SATA como la PCIe, dependiendo de cada modelo en concreto.

La interfaz SATA está limitada a unos 600 MB/s, por lo que genera un gran cuello de botella en los discos más modernos. Mientras, la PCIe tiene un potencial mucho mayor, de hasta 3 GB/s en su tercera generación.

Para complicar un poco más las cosas, los discos M.2 con interfaz PCIe (no los SATA) pueden también ser compatibles con la tecnología NVMe (Non-volatile Memory Express), un protocolo diseñado específicamente para que las unidades de almacenamiento puedan aprovechar la velocidad que brinda la interfaz PCIe.

Por lo tanto, un disco M.2 puede ser de tipo SATA, de tipo PCIe NVMe o de tipo PCIe a secas, sin soporte para NVMe.

Puede sonar algo confuso, pero no te preocupes porque en esta guía simplificaremos mucho las cosas. Dividiremos los SSD solo en dos categorías: SATA y PCIe NVMe, ya que los otros tipos de M.2 no aportan muchas ventajas respecto a los SATA tradicionales, más allá de su reducido tamaño.

Tipo de memoria NAND: SLC, TLC, MLC y QLC

Todos los SSD usan una memoria flash de tipo NAND. Pero esta memoria puede tener diferentes arquitecturas, dependiendo del número de bits que pueda albergar cada celda.

Las arquitecturas que pueden encontrarse hoy en día son estos:

  • SLC (Single-Level Cell): Es la arquitectura original. Cada celda almacena un solo bit, lo que hace que estos discos sean muy rápidos y tengan una gran durabilidad. Pero también son más caros, debido a su baja densidad de memoria. Hoy en día la industria prefiere otras arquitecturas.
  • MLC (Multi-Level Cell): Esta memoria es capaz de almacenar más datos (dos bits por celda) a un precio más bajo, por lo que dominó el mercado durante algunos años, antes de ser desplazado por el TLC. Esta tecnología es más lenta que la SLC, pero para compensarlo, muchas unidades reservan una pequeña parte de su capacidad para ser usada como caché, a la que resulta más rápido acceder.
  • TLC (Triple-Level Cell): Es la más común a día de hoy. Permiten almacenar muchos datos en poco espacio, por lo que resultan aún más económicos que los MLC. Sin embargo, su velocidad igualmente es menor, por lo que también suelen incorporar una memoria caché que acelere la transferencia de datos. Dentro de este sistema encontramos versiones llamadas 3D, que almacenan las celdas tanto en horizontal como en vertical, ahorrando así aún más espacio. Se trata de una buena opción para la mayoría de los usuarios, pero aquellos que trabajen con archivos muy pesados harían mejor en hacerse con un SSD de tipo MLC o SLC.
  • QLC (Quad-Level Cell): La última innovación en el terreno de los SSD, aunque todavía no es muy común encontrarlos en los SSD mainstream. Como puedes imaginar, tiene los mismos pros y contras que los TLC, pero aún más acentuados: gracias a su mayor densidad, pueden albergar más memoria y por tanto reducir costes de fabricación, pero también son más lentos y su rendimiento depende mucho de la caché.

Velocidad secuencial y aleatoria

A la hora de determinar la velocidad real de un SSD, no existe ninguna cifra totalmente representativa. Esto se debe a que la velocidad depende del tipo de proceso que estemos llevando a cabo y del tamaño de los archivos que el disco esté leyendo o escribiendo, entre otros factores.

No obstante, existen dos parámetros que nos ofrecen una idea aproximada de cómo de rápido es un SSD:

  • Velocidad secuencial: Este dato hace referencia a la lectura o escritura continuada de archivos grandes que están situados en puntos adyacentes de la memoria, y que esperan en cola a ser leídos, uno detrás de otro. Cuando copiamos o movemos archivos de una ubicación a otra o reproducimos un vídeo, por ejemplo, estamos realizando operaciones secuenciales. Se expresa en MB/s (megabytes por segundo) o en GB/s (gigabytes por segundo).
  • Velocidad de acceso aleatorio: En este caso, la unidad lee o escribe pequeños archivos que están repartidos por distintas zonas de la memoria, y que a menudo son requeridos por diferentes programas o procesos de forma simultánea. Es lo que ocurre cuando se inicia Windows, por ejemplo, ya que el sistema tiene que cargar muchos archivos de configuración y drivers a la vez. Se mide en IOPS (operaciones de entrada/salida por segundo, por sus siglas en inglés).

Con esta información, priorizaremos más unas cifras u otras. Por ejemplo, si solo queremos el SSD para iniciar Windows y algunos programas más rápido, nos interesa que tenga una velocidad de lectura secuencial más alta, mientras que si vamos a editar fotos o vídeos, nos fijaremos más en la escritura y la lectura secuencial.

Controlador y firmware

Todo SSD cuenta en su interior con un controlador que hace las veces de procesador. Es el encargado de dirigir las operaciones de lectura y escritura, así como de gestionar la comunicación entre los chips de memoria y realizar distintas tareas para mantener un buen rendimiento.

Por tanto, este componente tiene un gran impacto en la calidad general de cada SSD concreto.

Las marcas pueden fabricar sus propios controladores (Toshiba, Samsung) o encargarlos a fabricantes externos (Marvel, Silicon Motion, Sandforce).

A menos que se tengan conocimientos técnicos muy avanzados, resulta muy difícil comparar controladores y decidir cuál es mejor simplemente mirando sus especificaciones.

Además, puede darse el caso de que dos modelos compartan el mismo controlador, pero aun así tengan un rendimiento distinto. Esto se debe a la implantación del firmware, que también puede tener un gran peso sobre la calidad final de un producto.

Un firmware puede estar optimizado para lectura y otro para escritura, uno para archivos grandes y otros para pequeños, etc.

Por eso, nuestro consejo es que busques recomendaciones y análisis para saber si un disco en concreto rinde bien en términos generales, en lugar de centrarte solo en su controlador.

Resumiendo

Hasta aquí nuestra guía de mejores SSD del momento. Como ves, hay muchas opciones dónde elegir, sea cuál sea tu presupuesto. Lo único que tenemos claro es que instalar un disco de estado sólido es la mejor forma de rejuvenecer tu antiguo PC o asegurar un gran rendimiento si vas a comprar uno nuevo.

En el primer caso, lo más probable es que tengas que elegir un modelo SATA. Aunque no es una tecnología tan avanzada, tienen precios muy económicos, y supondrán una gran diferencia con respecto a tu viejo HDD.

Si en cambio vas a comprar un equipo nuevo, nuestro consejo es que optes por un SSD PCIe NVMe, para conseguir la velocidad más alta posible.

Los precios de estos componentes varían constantemente y se lanzan nuevos modelos cada poco tiempo, por lo que actualizaremos esta guía de forma frecuente para brindarte la última información.

  1. Hola,

    Por las especificaciones en cuanto a tiempos de lectura y escritura del ssd de Western Digital, entiendo que te refieres al modelo de 2017. Sin embargo, el modelo de 2018 , de acuerdo a las especificaciones proporcionadas por
    la propia Western Digital, alcanza unas velocidades de lectura de 3400 MB/s en las versiones de 500GB y 1TB, y de 3000 MB/s en la version de 250GB. En cuento a las velocidades de escritura, la cosa difiere un poco más en función de la versión (2800, 2500 y 1600 MB/s para las versiones de 1TB, 500GB y 250GB respectivamente). Comparándolo con el 960 PRO de Samsung, cuyas especificaciones son los 3500 MB/s y 2100 MB/s que dice el artículo, creo que no anda muy lejos, ya que si bien es cierto que hay una diferencia de 100 MB/s en cuanto a velocidad de lectura (haciendo unos cálculos rápidos supone en torno a los 8,6 ms, que teniendo en cuenta las frecuencias (y el multiprocesamiento) de los procesadores actuales son unas cuantas instrucciones), puede que en algunos usuarios compense más el equilibrio de velocidades lectura/escritura que ofrece el nuevo modelo de Western Digital.

    Por cierto, el 970 PRO ofrece también una velocidad de escritura de (hasta) 3500 MB/s.

    Un saludo.

  2. gracias, estaba pensando comprarme uno y no tenia idea de como elegir, esta nota me fue de mucha ayuda para entender un poco el panorama

  3. Hola amigo tengo un asus con procesador intel i7-4720HQ, memoria 8gb, le quiero colocar el disco evo 970 samsung, será compatible con mi equipo o me recomiendas otra opción, te agradezco cualquier orientación.
    Saludos

    1. Hola Misael,

      En tu caso necesitas un SSD de tipo SATA, ya que tu placa base no es compatible con el sistema M.2, que es el que usa el 970 EVO. En su lugar, puedes quedarte con el Samsung 860 EVO o el 860 Pro, si quieres algo un poco mejor.

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